Por Pedro
2025-02-20
Revisado por: Laura
En el año 2024, dos de cada tres motos vendidas fueron de ocasión, lo que se tradujo en un total de 723.253 unidades vendidas. Está claro que el mercado de ocasión sigue en alza, lo cual no es de extrañar, puesto que ofrece muy buenas oportunidades. Sin embargo, también se corre el riesgo de sufrir un fraude. Por lo tanto, siempre hay que cerciorarse de que el vehículo cumple con todo lo que necesitamos antes de formalizar la compra.
Para ello, hemos hecho este artículo en el que repasamos punto por punto los elementos a los que le deberías echar un ojo antes de decantarte por una moto. ¡Empezamos!
Los kilómetros de una moto de segunda mano son una pista del uso que ha tenido a lo largo del tiempo y, por lo tanto, del tiempo que podrás disfrutar de ella. Según lo que dicen los propios fabricantes, la vida media de una moto se encuentra entre los 24.000 y los 36.000 kilómetros.
Por lo tanto, si quieres dar con una moto que te dure unos pocos años, lo aconsejable es que te decantes por aquellas que tengan un kilometraje que no supere los 10.000, sobre todo si estás pensando en hacerte con una scooter de 125 cc. En el caso de que esté entre tus opciones una moto de carretera con muchas cilindradas, puedes subir el límite máximo de kilometraje a 20.000.
Ahora, no es ninguna novedad que son muchas las personas que manipulan el cuentakilómetros, por lo que puedes tener la duda de si los kilómetros que marca una moto son reales. De hecho, según un estudio reciente de CARFAX, alrededor del 3% de las motos en España presenta inconsistencias en el kilometraje. Es cierto que en modelos más actuales resulta más complicado trucar el kilometraje, pero aun así es posible. Por ello, es fundamental que te cerciores de si el vendedor está siendo honesto.
Lo primero es saber si la motocicleta ha tenido más de un propietario. En el caso de que no sea así, fíjate en las gomas de puños, pedales y reposapiés. Si ves que no están desgastados y que la moto indica un kilometraje medianamente alto, lo más seguro es que hayan sido cambiados. No es un dato que debas tomar al pie de la letra, pero si estas piezas han requerido un recambio, es que la moto tiene más kilómetros de los que dice. También debes fijarte en los discos de freno: si percibes un gran escalón en el borde, es que el vehículo ha recorrido bastantes kilómetros. En cambio, si los discos no tienen escalón, significa que son nuevos.
Por supuesto, antes de realizar la compra, solicita los registros de revisiones de la ITV y, si quieres asegurarte del todo, te aconsejamos que acudas al servicio oficial de la marca en cuestión, ya que allí dispondrán de las herramientas necesarias para saber si el cuentakilómetros ha sido manipulado.
En el caso de que ya hayas efectuado la compra y te hayas dado cuenta después de que la moto ha sido trucada, lo primero que debes hacer es tratar de negociar con el vendedor para que te compense económicamente. Si esto no da resultados y el antiguo propietario se niega a ello, puedes reclamar al Sistema Arbitral de Consumo. Una vez que hayas realizado la reclamación, acude a la vía judicial, aunque solo será posible si no han pasado más de 3 años desde la compra de la motocicleta.
En cuanto al aspecto exterior, lo primero que deberías comprobar es el chasis, ya que es el encargado de proporcionar estabilidad y control a la hora de conducir, por lo que es una parte fundamental. Además, el chasis también absorbe las vibraciones y los golpes que puedas recibir, así que necesita estar en buen estado para que te sientas cómodo y seguro conduciendo.
Otro aspecto clave del exterior es el estado de los plásticos y carenados, ya que pueden revelar caídas o golpes que el vendedor no haya mencionado.
Para revisar el chasis, comprueba las soldaduras para saber si son de fábrica o han sido retocadas. Además, la pintura del chasis es un indicador clave para saber si el vehículo ha sufrido algún accidente que el vendedor no te haya mencionado previamente.
Respecto a los plásticos y carenados, busca grietas, arañazos profundos o partes repintadas que puedan indicar reparaciones tras un accidente. Además, revisa los anclajes y tornillos para asegurarte de que las piezas encajan bien y no han sido sustituidas de manera chapucera. También es importante revisar el depósito de combustible. Ábrelo y verifica que no haya óxido en el interior, ya que esto podría afectar al sistema de alimentación del motor. Si notas un olor demasiado fuerte a gasolina o ves restos de suciedad en la tapa, es posible que haya problemas con la estanqueidad del depósito.
Por último, fíjate en las manetas, espejos y manillar. Si están torcidos o tienen señales de desgaste excesivo en comparación con el resto de la moto, es probable que haya sufrido caídas. Un manillar doblado puede afectar la conducción, por lo que es importante verificar que esté alineado y que gire sin dificultad.
Los neumáticos no son un gran problema, ya que los puedes cambiar con facilidad, por lo que si te interesa una moto que cumple con el resto de requisitos y tiene los neumáticos en mal estado, no deberías descartarla como opción. Sin embargo, siempre puedes negociar el precio con el vendedor si crees que va a ser necesario un recambio. Por otro lado, si el vehículo no ha pasado la ITV, es importante saber si las ruedas son las originales o si cumplen con los estándares.
En el caso de que estés en busca de una moto deportiva, es importante que vigiles que las gomas no estén más desgastadas por los flancos que por el centro. ¿Por qué? Esto suele ocurrir en motos que se han utilizado en circuitos, algo que muchos vendedores tratan de esconder por el desgaste que ello conlleva.
Además, comprueba si los neumáticos presentan deformaciones. En el mejor de los casos, se puede deber a una presión incorrecta, pero también puede deberse a que el chasis o las suspensiones están en mal estado, lo que sí tiene mayor importancia.
Los frenos aportan control a la moto, sobre todo en situaciones de emergencia. Si el sistema de frenado no funciona como debería, estarás expuesto a mayores riesgos, por lo que es algo que debes estudiar en profundidad.
Para comprobar los frenos, fíjate en el recorrido de las manetas y del pedal. Si el líquido presenta un color muy oscuro, es que está muy viejo. Además, pasa el dedo por los discos de freno y asegúrate de que el tacto es liso y uniforme, si percibes surcos lo más seguro es que debas cambiarlos, lo que tiene un coste no tan económico como el de las pastillas.
La suspensión, más allá de proporcionar comodidad y control, también hace que la moto se adhiera al camino, por lo que es un punto muy importante a considerar, sobre todo en el caso de motos de carretera por las irregularidades que puedan presentar las distintas rutas.
Comprime las suspensiones y suéltalas varias veces y fíjate si son capaces de sujetar la moto arriba. En el caso de que reboten, significa que están sin aceite o que necesitan un cambio, por lo que deberás renovar tanto el aceite como los retenes. En cuanto a estos últimos, comprueba si tienen alguna pérdida de aceite. Además, debes asegurarte de que las barras no presentan surcos negros. También puedes comprobar la suspensión frenando con firmeza la rueda y presionando el manillar, así podrás ver si la horquilla sube y baja con suavidad.
Respecto al motor, el propulsor es la parte más sensible, aunque revisarlo resulta más complicado, ya que puede esconder problemas en su interior los cuales no serás capaz de ver. Por lo tanto, deberás fijarte bien en la parte exterior para discernir si se encuentra en buen estado. Para ello, mira si presenta pérdidas de aceite o alguna rotura.
En cuanto al tubo de escape, es el encargado de evacuar los humos y de evitar que los aspires conduciendo, además de ser una parte fundamental para el buen funcionamiento del motor.
Para saber si el motor funciona como debería, vigila que la moto arranque sin mucho esfuerzo estando en frío. En el caso de que el vendedor la haya calentado antes de que os encontréis, nuestra recomendación es que desconfíes. Por lo tanto, fíjate bien en cómo arranca la moto cuando vayas a verla. Si le cuesta, podría indicar problemas en los reglajes de válvulas, la carburación o la batería.
Tras haber arrancado, si es una moto de inyección, entrará en fase fría y el ralentí estará algo más alto. Sin embargo, unos pocos minutos después, debería de bajar. Si la moto es de carburación y no de inyección, deberás romper tú con la fase fría quitándole el aire. Mira si el ralentí se estabiliza cuando el motor ya está caliente. Además, también échale un ojo al radiador para saber si la temperatura sube uniformemente, así como si se dispara el electro (en caso de que lo tenga) y que no haya fugas de aceite ni agua.
Respecto al escape, es normal que se den gotas de agua propias de la condensación si la moto ha estado parada. Sin embargo, no puede tener manchas de aceite. Ah, y recuerda que el humo del escape debe ser prácticamente transparente. Si es más blanquecino, significa que está quemando aceite, por lo que existe un desgaste.
La función de la transmisión es trasladar el giro del motor a una de las ruedas, para así poder impulsar la motocicleta. Esta va desde el motor hasta la rueda trasera, pasando por la cadena, la correa, el cardan, el embrague, la caja de cambios y la transmisión final. Si la transmisión no está en buen estado, se verán afectadas la aceleración y la velocidad en carretera.
La duración de la misma depende del mantenimiento que se le haya dado, de la conducción del anterior propietario y del cuidado que se haya tenido. Sin embargo, por lo general, la cadena de transmisión tiene una vida media de unos 35.000 a 40.000 kilómetros. Por lo tanto, si la moto en la que estás interesado ronda ese kilometraje, es recomendable que le preguntes al vendedor si ha llevado a cabo el recambio. Es crucial que entiendas la importancia de chequear este punto, ya que de estar dañado el kit de transmisión podrías tener un accidente debido al bloqueo de la rueda trasera o, como poco, quedarte tirado en mitad de la carretera.
Un método para saber si el kit de transmisión está dañado es girar la rueda trasera de la moto. Si mientras la rueda se mueve, la cadena se tensa y destensa en distintos puntos, significa que debes cambiarla porque los pernos se han desgastado. También es útil echarle un ojo a los dientes de la corona y el piñón. Si las puntas están muy finas o dobladas, significa que se debe cambiar el kit de arrastre. También es posible que se haya cambiado el kit de transmisión, lo cual puedes saber viendo su aspecto. Si es demasiado nuevo para los kilómetros que marca la moto, lo más probable es que sea debido a un accidente. En ese caso, es mejor que descartes la compra.
Por otro lado, al conducir, verifica que no encuentras dificultad para engranar los cambios, así como que la palanca de embrague y de cambios no está dura. También debes afinar el oído para percibir ciertos zumbidos en la caja de cambios. Para comprobar el embrague, pon el motor en marcha y mete una marcha alta. Si al intentar salir no se cala, es que el embrague está desgastado.
Si la moto a la que le has echado el ojo tiene varios años, lo normal es que presente algún fallo en el sistema eléctrico. En algunas circunstancias, puede que el problema sea la batería, en cuyo caso deberías cambiarla por una de calidad. Sin embargo, hay fallos que en un primer momento puedas pensar que se deben a la batería, cuando realmente están motivados por problemas en el sistema de carga o en el cableado.
Para saber si la batería está en buen estado lo primero que debes hacer es fijarte en si los terminales presentan corrosión. También es mala señal que la batería esté hinchada y, por supuesto, que la luz de advertencia del cuadro de instrumentos esté encendida. Además, una batería en mal estado hará que te cueste arrancar el vehículo o que el motor se apague al poco tiempo.
Además de hacerle un chequeo al vehículo, siempre es importante solicitar la documentación pertinente para ver si lo que el vendedor dice cuadra con la realidad.
A continuación te contamos los documentos imprescindibles a los que debes acceder antes de efectuar una compra:
Puede que la moto se encuentre en otra ciudad distinta a la que resides, pero lo recomendable es que (siempre que se dé la oportunidad) realices una prueba de conducción antes de comprarla. Además, como habrás podido comprobar a lo largo de las otras secciones, hay muchos elementos del vehículo que tendrás que verificar in situ.
Más allá de la posible distancia que haya entre el vendedor y tú, también es muy común que los propietarios se nieguen a ofrecer una prueba de conducción. Esto no es necesariamente una mala señal, sino que se debe al miedo de que un supuesto comprador les robe la moto durante la prueba. Si se da esta situación, ofrécete a dejarle al vendedor tu documentación.
Primero, empieza a una velocidad baja y prueba si la moto se mueve hacia los lados, ya que puede ser señal de que el chasis, el basculante, la dirección o las ruedas no están en buen estado. Para saber de qué se trata, empuja y tira de la moto con el freno delantero puesto. Si ves que la dirección hace ruido, el problema está ahí. En el caso de que sea cosa de los basculantes, tira de la rueda perpendicular al vehículo y vigila si hay holguras. Por último, si el fallo está en las ruedas puedes saberlo poniendo la pata de cabra o el caballete y girándolas para ver si se frenan en cierto punto.
Una vez hecho esto, acelera con una marcha corta en alguna cuesta abajo. Si hay algún problema en el motor, verás que sale mucho humo blanco del tubo de escape. Además, al acelerar, mira si el motor pega tirones. Cuando vayas a frenar, hazlo suavemente para cerciorarte de que las manetas no presentan vibraciones. De hacerlo, implica que hay un disco doblado. También deberás frenar bruscamente para saber si la moto frena lo suficientemente rápido, una cuestión muy importante en casos de emergencia.
Al cambiar de marchas, fíjate en si el embrague es suave y resbala, así como si las marchas entran fácilmente o, por el contrario, saltan de unas a otras o muestran resistencia. Es importante que pases por todas las marchas para cerciorarte de que no haya ningún problema en este punto.
Lo cierto es que asegurarte de que una moto cumple con todos los requisitos puede llevar tiempo y mucha atención, pero de no hacerlo te puedes exponer a una mala compra que, en el mejor de los casos, se traduzca en una pérdida absurda de dinero y, en el peor, en un accidente.
Por lo tanto, revisa punto por punto todos los elementos que te hemos detallado. Si finalmente el vehículo tiene el visto bueno, ya sabes que podemos ayudarte con la transferencia para que no te tengas que ocupar del papeleo.
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