El leasing es un tipo de contrato de arrendamiento de vehículos a medio o largo plazo en el que viene incluida la opción final de compra. De este modo, el cliente (que puede ser tanto una empresa como un particular) deberá pagar una cuota fija mensual por el uso y disfrute del vehículo y, al término del contrato, tiene la opción de adquirirlo pagando el valor residual. Si el cliente no desea comprar el vehículo, puede o bien devolverlo o renovar el contrato de arrendamiento por otro coche.
Aunque se suela confundir con el renting, hay diferencias entre ambos contratos de arrendamiento. El leasing no incluye los mantenimientos, averías, impuestos o seguros del vehículo en las cuotas, mientras que el renting suele cubrirlos. Además, el leasing cuenta con una duración mínima de dos años, mientras que el renting puede ofrecer contratos con una duración de un único año.
Por otro lado, existen dos modalidades de leasing: abierto y cerrado. En el leasing de modalidad abierta, el cliente tendrá la obligación de comprar el vehículo al finalizar el periodo de alquiler. En cambio, la modalidad de leasing cerrado sí permite deshacerse del coche sin obligación de compra.
A lo largo de la duración del contrato, la empresa arrendadora mantiene la propiedad legal del vehículo. Solo si el arrendatario opta por comprar el vehículo al finalizar el contrato y abona el valor residual, se convertirá en el propietario.
Las cuotas mensuales se calculan en función del valor del vehículo, la duración del contrato y los intereses aplicados. Generalmente, al inicio del contrato de arrendamiento, se abona una entrada, que suele estar entre el 10% y el 30% del valor de mercado del coche, aunque esta cifra puede variar dependiendo del acuerdo entre las partes.
En primer lugar, un leasing suele fijar restricciones en el kilometraje, estableciendo un máximo anual permitido. Además, en el caso de cancelar el contrato antes de lo establecido, se deberá pagar una penalización. Por otro lado, la empresa arrendadora no se hace cargo del mantenimiento, lo que implica que los gastos asociados a este son obligación del cliente. Por último, se suele exigir un seguro a todo riesgo, lo que encare el gasto anual.
Sí, existen límites de kilometraje anual en el leasing, al igual que ocurre en el renting. De superar los kilómetros fijados en el contrato, el arrendatario deberá pagar una penalización a la compañía de leasing.
No, solo las empresas y autónomos pueden deducir las cuotas en su declaración fiscal, siempre y cuando el coche esté destinado a sus actividades empresariales.
Sí, pero conlleva una penalización, la cual varía dependiendo de los términos del contrato.
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